Y otra vez, el insomnio acechante, a las puertas de un desvelo que promete guiarme al paraíso de los sueños sin dormir… una gran promesa en puerta, algo, o alguien, un recuerdo quizás de lindos momentos se acercan para darme sus caricias de buenas noches, las sábanas me envuelven lentamente y la almohada, ja, la almohada, mi más fiel amiga, mi mejor oído. Que nuevamente me escucha. Contame, me dice… qué anda pasando… Nada, no puedo dejar de pensarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario